MEDIO AMBIENTE Y LLUVIAS EN CANARIAS: APORTES

Desde el último tercio del otoño hasta el momento actual, se vienen produciendo lluvias abundantes en relación a lo que nos estábamos acostumbrando en nuestro archipiélago en los últimos años, pudiendo incluso suponer cifras excepcionales. 

No se trataba de las condiciones habituales en los decenios anteriores a la primera década de este siglo, parecidas a las de este otoño/invierno sino a las nuevas que se venían produciendo con la intensificación del calentamiento global. Menos precipitaciones y, con ello, mayores temperaturas en la parte del año que llovía y mayores temperaturas también, con olas de calor cada vez más abundantes e intensas, en la época del año más seca. 

Entre los enormes beneficios tenemos: 

1) Las lluvias, repetidas en el tiempo, facilitan que el suelo se esponje lo que da lugar a un enriquecimiento de los horizontes más superficiales y un aumento de la cantidad de agua en todos ellos. Esto mejora la capacidad de las semillas para germinar y el sostenimiento de las nuevas plántulas. 

2) La infiltración en el acuífero, como adelantábamos en el punto anterior, aumenta. Los acuíferos se ven alimentados por varias vías. La lluvia repetida directamente hace que la infiltración aumente y fluya agua hacia el acuífero. Esto lo podemos observar en las carreteras de montaña en las que se ha recortado la ladera y vemos brotar agua de estos recortes. Otra vía es a través del agua que circula por los diversos cauces que permite el enriquecimiento de las aguas subálveas, las que se encuentran inmediatamente bajo la superficie del cauce, una vez cese la escorrentía y un enriquecimiento más intenso del acuífero. Habría que hacer las mediciones necesarias pero diversos nacientes se verán acrecentados y algunos secos desde hace años pueden mantenerse una vez finalizado el período de lluvias.  

3) Los bosques naturales se ven beneficiados al contar con mejores condiciones de humedad que se explicitan tanto en la lluvia vertical como en la horizontal producida por el paso de la nubosidad generada por los vientos alisios o bien la nubosidad de evolución generada por los altos índices de humedad. Las temperaturas más bajas provocadas por la sucesión de frentes generan unas condiciones propicias para el descanso biológico de la vegetación que reduce al estrés que se produce con temperaturas altas continuadas. El esponjamiento del suelo, como ya se mencionó arriba, facilita la regeneración del bosque.  

4) Los suelos agrícolas son también beneficiados ya que las generosas lluvias suponen un enorme ahorro en aguas de riego, lo que tiene dos vertientes. Una de ellas es el ahorro en costes de agua de riego para los agricultores, generalmente de alto precio, y en el caso de los agricultores que cuenten con estanques, el llenado de los mismos. Por otro lado, las tierras mantendrán sazón más tiempo, es decir, conservarán más humedad en el suelo y, sobre todo en lo que se refiere a los frutales, más agua a uno o dos metros de profundidad con lo que se asegura la pervivencia en épocas más secas. Una cuestión importante también es que con el agua de lluvia, las plantas siempre progresan mejor. 

5) La avifauna ve mejoradas sus condiciones de vida al contar con mayor cantidad de agua disponible así como de alimento. Del mismo modo un invierno húmedo y con temperaturas propicias también facilita el ciclo natural que favorece a todas las especies. En esta mejora de las condiciones de vida para la avifauna también favorece a las especies vegetales ya que la difusión de semillas es mayor y, con ello, las condiciones de expansión de los bosques o formaciones vegetales naturales. 

6) Finalmente, en estos beneficios, incluimos una mejora de la calidad del aire y la limpieza del mismo, lo que favorece una mejora de la calidad de los procesos naturales y del desarrollo de la vida.  

FOTO: Del autor. Barranquillo del Llano del Pajar. Valleseco

 

 

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