BREVE ANÁLISIS TERRITORIAL: CUEVAS DEL ANDÉN Y CUEVAS DE CHO MANUEL SÁNCHEZ

 El barranco de La Retamilla, en el T.M. de Valleseco, Gran Canaria, es uno de los afluentes del barranco del Andén, nombre que toma en su parte superior el barranco de la Virgen que luego, tras pasar por Las Madres pasa a denominarse respectivamente, barranco de Azuaje y, finalmente, barranco de San Andrés. 

En el tramo que nos ocupa, se han producido históricamente usos del suelo vinculados a la explotación del agua para el riego de los cultivos coloniales costeros introducidos tras la guerra de conquista, inicialmente caña de azúcar. En este caso las aguas han sido, y son, explotadas por parte de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, fundada en 1505. Se desarrollan también usos agropecuarios vinculados al barranco, como en los dos asentamientos que nos ocupa, las Cuevas del Andén y las Cuevas de Cho Manuel Sánchez. 

En ambos asentamientos se encuentran cuevas de habitación y cuevas para usos agropecuarios con almacenes, pajeros y alpendres así como un almacén para la curación de los quesos con un buen estado de conservación. Todo este conjunto de cuevas está incluida en la finca El Llanete, propiedad de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas. Una parte de las cuevas, la zona más accesible junto a la pista, eran ocupadas por los guardias de la heredad. El otro conjunto, al que se accede desde una vereda que parte de la pista, incluye la cueva del pastor de la heredad, todo ello según los datos recogidos en Patrinet.

El pastor de la heredad no era propietario de los pastos ni de la casa cueva aunque podía ser propietario de la mitad del ganado, con lo que sería medianero o bien ser arrendatario, poseyendo todo el ganado. En caso de ser medianero, debía aportar con la mitad de su producción a la propiedad, en este caso la heredad de aguas de Arucas y Firgas. Debido a la larga historia de la heredad podrían sucederse diversos tipos de contrato en el que incluimos la medianería avinculada, llamada por algunos pastores "a partir". En este caso, la propiedad del ganado sería totalmente del dueño, en este caso la heredad, y el pastor debía permanecer 7 u 8 años en esta fórmula antes de ascender a la categoría de medianero (Pérez Galdós, C. y Grandío de Fraga, E. 2024: 68).

La temprana conformación, tras la guerra de conquista, de la heredad supone la concesión de las aguas superficiales del barranco para los cultivos de caña de azúcar. El caudal de este barranco, así como muchos otros de la isla era permanente. Estas tierras estaban incluidas en el Monte Doramas hasta la concesión de las tierras del posteriormente denominado barranco de la Virgen, cuyo nombre proviene de la Hacienda de la Virgen del Pino que fue concedida a la fábrica parroquial de Teror en 1767 sumándose otras donaciones en 1772 y 1790 (Pérez, H. 2012). Comienzan, asimismo, a desarrollarse conflictos entre los arrendatarios y la heredad por el uso del agua de los manantiales. Esta situación se desarrolla hasta las desamortizaciones del siglo XIX en las que la heredad compra las tierras. 

En esta situación, el sector correspondiente al barranco del Andén queda dedicado a usos pastoriles y a la gestión hidráulica existiendo otros usos como la extracción de suelo vegetal para la sorriba en terrenos de la costa. También, como se ha mostrado más arriba, los guardias de la heredad vivían en este sector así como el trabajo del personal encargado de mantener las acequias y sus caminos de servicio, los conocidos como acequieros. Entre los usos tradicionales destaca también un molino de agua, el molino de Huerta Grande, situado en el extremo norte de la finca de El Llanete, puesto en funcionamiento en 1874. Ha sido restaurado recientemente. 

Debido a la retirada de los usos pastoriles, la vegetación natural conformada por laurisilva ha avanzado tanto de forma silvestre como a través de reforestaciones. Las reforestaciones se han producido a través del proyecto con financiación de la Unión Europea Life-Rabiche, para la recuperación de esta paloma de la laurisilva, desaparecida en Gran Canaria a finales del siglo XIX. La reintroducción se ha producido a través de ejemplares de origen palmero con centro en la finca de Osorio. Se han plantado más de 40.000 ejemplares de 36 especies de laurisilva así como la apertura de un sendero didáctico desde la carretera GC-21 hasta el núcleo de Valsendero. 

 


 

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